sábado, 2 de enero de 2021

Astrofotografía en femenino


Tengo un par de adorables compis "pesados" que me dicen que tengo esto olvidado, que se me acumula el trabajo, así que para comenzar el año bien, vamos a retomar las buenas costumbres. 

Hace unos meses un buen amigo me pidió que le escribiera algo para colaborar en una revista que publica de forma trimestral y a la que le dedica esfuerzo y mucha ilusión. Quería hacer un número de firma femenina. Así que me puse manos a la obra y junto con otras compañeras de gran calibre nos quedó algo muy interesante. Desde aquí muchas gracias a Miquel Duart por contar conmigo para este número tan especial de su Universo LQ y os animo a conocer la publicación. 




https://issuu.com/universolq/docs/universo_lq_n_34



Así que sin más paso a dejar aquí el artículo, no sin antes desear para todos un Feliz Año y que sigamos cuidándonos para poder seguir disfrutando de muchos buenos momentos. 


Un abrazo, 

Alicia 




Los astrónomos conformamos una especie distinta , de ese tipo que es capaz de pasar la noche pasando frío con los ojos en un telescopio, de esa que recorre kilómetros para encontrarse con cielos oscuros y hace largos viajes de ida y vuelta en una noche, de la que se levanta a horas intempestivas para disfrutar de un especial evento celeste, o se sumerge durante horas en una pantalla intentando desvelar la belleza que no tenemos a nuestro alcance inmediato, asumiendo que a veces nuestros ojos resultan una herramienta pobre para poder captar toda la verdadera grandeza de lo que no tenemos en un entorno cercano.

Pero además, dentro de todo esto, las mujeres somos escasas en este campo, aún más en el de la astrofotografía.





La astronomía es una de las pocas ramas de la ciencia donde se pueden hacer aportes tanto desde el mundo profesional como desde el del aficionado. Esto la hace muy atractiva, teniendo en cuenta además que nos acerca a grandes preguntas existenciales: ¿estamos solos? ¿qué hay más allá, en el infinito? ¿cuáles son nuestros orígenes?... y a grandes respuestas, puesto que nosotros mismos “estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas”.

Fotografiar el cielo contribuye a ofrecer repuestas a parte de esas preguntas porque nos permite trascender a los sentidos. La imagen nos revela el color de las estrellas, que nos da información sobre sus estados evolutivos; nos revela nebulosas inaccesibles a nuestros ojos, cuyas formas caprichosas conforman guarderías estelares, masas de gas que se iluminan mostrándonos la fuerza de fenómenos naturales que suceden a billones de kilómetros y que además tuvieron lugar en tiempos remotos. Porque otra de las grandezas de la astrofotografía es que nos permite ver más allá del espacio y del tiempo, permitiéndonos ese extraño viaje al pasado.


La fotografía es un arte, la astronomía es una ciencia. Cuando se combinan ambas no sólo unimos arte y ciencia complementando de forma esencial cada una de estas dos disciplinas; cuando unimos el término “astro” al de “fotografía”, estamos añadiendo un componente de gran peso tecnológico que debemos incorporar a nuestra base de conocimiento personal.

Leía hace poco de alguien que es un referente para mí que la astrofotografía es un arte interdisciplinar, y que la persona que quiera dedicarse a ello debe tener conocimientos en múltiples ramas para poder llevar a buen puerto el proyecto que tiene en mente. Si tenemos esa información con nosotros, si disponemos de esa cultura multidisciplinar, podemos hacer siempre una lectura más profunda de lo que en realidad estamos afrontando.





Entendamos para empezar que astrofotografía no es fotografía de paisaje nocturno, sino la que se centra exclusivamente en el cielo como temática. Para llevarla a cabo, se utiliza un equipo muy distinto al usado en cualquier otra rama de la fotografía. Las cámaras normalmente son específicas, y en vez de utilizar objetivos y trípodes nos valemos de telescopios y monturas motorizadas. Hablamos de conseguir imágenes de cielo profundo que, debido a la escasa luminosidad que tienen estos objetos y a la enorme distancia a la que se encuentran, nos obligan a realizar gran cantidad de tomas de larga exposición sobre monturas que deben ir haciendo un seguimiento al movimiento del cielo. Las cámaras que solemos utilizar son monocromáticas en su mayoría, por lo que debemos trabajar con filtros con los que vamos discriminando las partes del espectro que nos interesa.




Hasta aquí estarán conmigo en que no hay nada en lo dicho anteriormente que predisponga al masculino o el femenino. Conozco a muchas y muy buenas compañeras astrónomas, aunque es verdad que la presencia de la mujer en la astronomía (al igual que en la mayoría de carreras y aficiones científicas) sigue siendo minoritaria.


En astrofotografía estamos constantemente trabajando con programas y electrónica. Cuando llegamos al campo montamos el equipo, ponemos en estación, organizamos los cables, encendemos el ordenador… y ¡empieza la diversión!

Y es aquí, quizá, donde algunas compañeras ven problemas y se les hace muy cuesta arriba. Es todo el apartado tecnológico, en mi humilde opinión, el que intimida a aquellas que se empiezan a acercar a este campo y terminan siendo abatidas. Pero todos necesitamos darnos el tiempo suficiente para conocer cómo trabajan nuestros instrumentos, lo que hará que podamos dedicarnos a encontrarnos con el cielo y fotografiarlo a nuestro antojo. Entonces es cuando empezaremos a disfrutar.




En resumidas cuentas, la astrofotografía es fascinante, pero hay que estar muy enamorada de ella y dotarse de una gran dosis de paciencia para tratarla. Y lo que sí es fundamental es que hay que perderle el miedo a la tecnología y la electrónica que lleva asociadas, que son en mi opinión los principales obstáculos que encuentran las mujeres que en algún momento empiezan a acercarse tímidamente a este “lado oscuro” de la astronomía y hacen que terminen alejándose poco a poco. Tenemos mucho que aportar a este arte, somos distint0s afortunadamente, miramos distinto e interpretamos diferente. Esta diferencia en las perspectivas enriquece inevitablemente cualquier disciplina.

A lo largo de la historia, la mujer ha tenido que trabajarse duramente su lugar en el mundo de la ciencia y la técnica. Han tenido que crecer de forma lenta y pausada esas gigantes para poder alzarnos hasta donde estamos, y es nuestro legado seguir recorriendo el camino. Afortunadamente existe mucho compañerismo en esta afición, una de las cosas que la hace tan bonita y tan grande, por lo que siempre hay quien presta ayuda y cables cuando se necesitan, da igual que seas chico o chica.

Fue la mujer astrónoma quien tuvo la paciencia y la constancia de estudiar el color y los cambios de brillo de las estrellas con los medios de los que disponía a finales del S. XIX, ¿qué no seremos capaces de hacer con los medios que tenemos hoy? Y la emoción de ver formarse entre tus manos por primera vez una nebulosa o una galaxia después de la lucha contra los “elementos” es algo indescriptible. ¿En serio te lo quieres perder?





Para saber más os animo a buscar sus trabajos:



Maritxu Poyal Viúdez

Ana Moya Fernández @anam2fernandez

Guadalupe Fernández Vega https://www.flickr.com/photos/145166433@N06/

Marina Prol @marprol

Stacey @astrostace

Sara Wager @swag_astro

Vicki @superlunarchick

Cristina Cellini

Wanda Conde-Silva
Debra Ceravolo https://www.astrobin.com/users/debraceravolo/

Molly Wakeling http://www.astronomolly.com/



Referencias:


Fotografiar lo invisible” Vicent Peris, 2020


https://astroaficion.com/2019/02/11/una-reflexion-sobre-las-mujeres-astroaficionadas/


https://blog.cielosboreales.com/colores-mujeres-y-astronomia/





sábado, 13 de junio de 2020

Desescalando...

La pasada noche y prácticamente decidiéndolo unas horas antes, me atreví a hacer mi primera salida al campo con un pequeño grupo de compañeros.
Las sensaciones fueron extrañas, tenía todo el equipo desplegado en múltiples sitios por mi casa por haber ido probando y haciendo adaptaciones estos meses, y lo que antes tenía una ubicación clara y determinada, ahora se había convertido en un lío desordenado de baterías en un sitio, cables en otro, objetivos repartidos en distintas mochilas..., y lo que suele pasar cuando cada cosa no está en su lugar correspondiente... que el no tener claro el último chequeo de lista mental antes de salir, hizo que me tuviera que volver una vez en el coche y casi en carretera porque desde casa me llamaron porque "había dejado una mochila en un sofá y a lo mejor la necesitaba": el portátil jajajaja. Menos mal que la vieron.

La primera sensación extraña la sentí nada más meterme por la ronda de circunvalación, antes de salir de la ciudad había un enorme control de policía que asustaba y que iba dejando pasar los vehículos de uno en uno. Curiosamente estaba en el sentido de entrada a la ciudad, no de salida. Quizá para algunos sea algo ya a lo que están acostumbrados pero es que yo me he movido poco.
Después, una vez en la autovía los paneles luminosos me iban mostrando que mi comunidad está en fase 3, que sólo están permitidos los desplazamientos entre comunidades si son necesarios y que seguimos estando en estado de alarma. No había salido todavía en carretera y todo me resultaba tan extraño. Por un lado, estos carteles como si de una película distópica se tratara y por otro la inmensidad del campo a ambos lados de la carretera. De repente me vi sumergida de lleno en esta primavera que ya casi se está despidiendo y de la que apenas he podido disfrutar este año, salvo por la vida agitada de los pajarillos que sigo desde mi ventana. Cuando vi esos campos de girasoles, las amapolas salpicando de color las cunetas de la carretera... fui consciente más que nunca del tiempo que llevaba sin ver más allá de mi casa y el supermercado. 

El tiempo no acompañaba demasiado, estuvo nublado todo el día y las previsiones indicaban que seguiría así hasta casi media noche, a partir de entonces debería ir abriendo y quedaría despejado el resto hasta la salida de la luna que iba a ser poco antes de las 3 am. Así que sí, era una locura. Salir de astrofotografía una noche así realmente no era lo más idóneo, pero es que había tantas ganas.
Al final cinco compañeros nos encontramos en nuestra zona habitual, reencuentros a distancia, se hace tan raro no poder abrazar a quien hace tanto que no ves y con quien te une tanto afecto.
Bromas entre mascarillas, lo malo del cielo, la locura de todos los que habíamos hecho tantos km para llegar hasta allí, la extraña sensación de si debíamos, no debíamos... y se nos pone a llover jajaja. Así que allí usamos el portón trasero del coche de Javi para no mojarnos con las leves gotas mientras Rafa corría para tapar todo lo que había montado por si acaso aquello iba a más porque realmente la nube oscura, era. Y como regalo el inmenso olor a tierra mojada a pesar de que sólo eran cuatro gotas.
Así que en cuanto paró y llegó Antonio, el último de los temerarios, comenzamos a montar los campamentos base con todo aquello que habíamos prometido que no nos faltaría en la primera salida: mascarillas, geles hidroalcohólicos, cervezas... y jamón 😋 (gentileza de nuestro maestro cortador oficial Javi Piñón)

De izda a dcha: Inma, Rafael, Javi, Antonio y yo




Así que allí comenzamos a montar entre el nerviosismo de estar por fin en el campo como llevábamos meses soñando y la incertidumbre de si al final tan sólo habríamos ido hasta allí para comernos un bocata bajo un cielo encapotado. De todas formas, valía la pena.

Justo como pronosticaban las webs meteorológicas, las nubes se marcharon y el viento que hacía, que era contundente, también amainó. Pero claro, no todo es perfecto y menos en cuanto a observaciones y sesiones de fotografía hablamos, la única nube que quedaba aparcó sin hora límite de estacionamiento justo delante de... la polar. What else?

23:36 h 

Pero a cabezones y pacientes nos ganan pocos 😂

Así que ahí seguimos, la nube terminó retirándose al ver que no nos afectaba demasiado y pudimos empezar a trabajar, al menos Javi y yo, porque Rafael lo tenía ya todo trabajando desde hacía un rato.
Yo llevaba nueva disposición de equipo. Compré el baby de takahashi el verano pasado y aún no había probado qué tal iba por falta de medios para montarlo en condiciones sobre la montura. Estos meses de confinamiento fui configurando las piezas que me faltaban y por fin lo tenía todo bien ajustadito y seguro para comenzar a darle caña. Mi idea era usar el rato sin luna para probar bien el enfoque y la capacidad de la combinación takahashi FS60-CB y la Atik horizon, usando para el guiado un minitubo ZWO 30 mm con la QHY5.

Nos dieron la 01:00 h sin cenar si quiera, así andábamos de liados cada cual a lo nuestro y escuchando las peticiones, las dudas o las necesidades de ayuda de unos y otros.
Escuchaba a lo lejos a Javi: "no veo las estrellas", "¡¡Ali!! ¿como vas?"
Y yo: "pues no consigo encontrar dónde estoy, no me resuelve el campo"
Y a Inma: "¿este tornillo aquí es normal? es que no me ubico todavía con este trípode"

Quien me lea y haga astrofoto, seguro que se ve reflejado en más de una de estas peripecias, son la sal y el son de las noches en el campo.

La parada a cenar fue un simple descanso por necesidad ya, porque rugían los estómagos. Una delicia volver a sentarse a 10 º (creo) en una noche de primavera fría con los plumas y los gorros hasta las cejas compartiendo charla, buenas aportaciones culinarias y anécdotas varias de estos meses confinados. Ese queso de Almadén traído por Inma que hizo que a Rafael se le acumulara el trabajo, los detalles de Antonio que igual te trae guindillas picantes que hojaldre con chocolate, que te pone pegatinas reflectantes en las patas del trípode para que no te tropieces y ese Javi con su regalo anunciado del jamón cortadito y envasado. Pero siempre sin perder de vista que no podíamos compartir las cosas como siempre, porque parecía una noche como otras, pero no lo era.
Y a pesar de lo a gusto que estábamos, no paramos demasiado porque a las 3 salía la luna y se nos echaba el tiempo encima.
Al final conseguí centrar el tubo donde quería y saqué dos pruebas en las zonas del cisne, gracias a que Javi me prestó una bahtinov, si no todavía estaría allí intentando enfocar 😭




Necesito un aplanador de campo :(

Como conclusión de esta primera luz del baby taka me quedo con un buen sabor de boca con las expectativas que me genera en un futuro.
Completé una sesión de 10 tomas para al menos poder hacer un apilado y ver un poco más allá de la señal obtenida en una sola toma.


Resultado
10x300" Ha bin 1x1 -10ºC
Flats, Bias, Darks
Takahashi FS60-CB
Cámara Atik Horizon
Montura NEQ6 Pro
Guiado Mini ZWO 30 mm QHY5
Captura APT
Procesado Pixinsight Photoshop


La imagen con el campo resuelto en pixinsight:


Como resumen de la noche me quedo con las inexplicables sensaciones de volver a salir al campo, de reencontrarme con todo aquello que me recarga las pilas y me da vida. Con las noches entre estrellas y amigos y con el saludo a una vieja conocida, la vía láctea de principios de verano, ¿se puede pedir más? ... Pues sí, que en la próxima estén también aquellos que no pudieron venir esta vez y a los que eché mucho de menos.

Scorpio, Sagitario, Júpiter y Saturno

Un abrazo, seguid cuidándoos
Nos seguimos leyendo, 

domingo, 31 de mayo de 2020

Milán astronómica

Si hoy en día nos maravillamos cuando, como astrónomos aficionados, observamos y estudiamos el cielo con nuestros modestos equipos, al echar la vista atrás no podemos más que sentir aún más asombro y admiración en la forma en la que los hombres y mujeres de nuestro pasado conseguían hacer sus mediciones, y además conseguían sacar conclusiones y teorías. Cómo se las ingeniaban para establecer leyes fundamentales a través del esfuerzo y trabajo continuo, del estudio, y ese "ir más allá" de lo que se ve y sobre todo ir más allá de lo que ya estaba establecido.
Pensar en Hypatia determinando el movimiento de los astros cuestionándose las teorías de Ptolomeo, en Galileo con ese sencillo "catalejo" observando los detalles de la Luna o adivinando las "orejas" de Saturno, en Messier recopilando un catálogo de objetos desde el centro de París... Son tan sólo unos pocos ejemplos que me vienen rápido a la cabeza pero hay cientos, miles, no hay que dejar de ver que todo nuestro conocimiento se desarrolla a "hombros de gigantes".

Hace unos años años una amiga y yo visitamos a otra amiga común de nuestra infancia, que vive en Milán. Maravillosa ciudad que se ha visto estos meses especialmente golpeada por este virus implacable que ha dado la vuelta a nuestras vidas. Aprovechándonos de la hospitalidad de la milanesa de adopción y su familia disfrutamos de una inolvidable estancia con unos cicerones de auténtico lujo ya que él es un enamorado de su ciudad.
Ya en el primer día, y en nuestro primer paseo tuve la grata sorpresa de encontrarme un pequeño planetario en el parque. Se trata del planetario Cívico Ulrico Hoepli, situado en los jardines de Porta Venezia. El planetario más grande e importante de Italia.



Debido a que mi viaje no tenía como fin primero la astronomía, este tipo de detalles me los fui encontrando por el camino. Algo así me pasó después con el Observatorio Astronómico de Brera, que no pillé abierto debido a una mala planificación 😢 .





Este Observatorio está situado dentro de Milán, alojado en el interior del Palazzo di Brera que alberga la Pinacoteca, un jardín botánico, un museo astronómico y el observatorio, y se trata de la institución científica más antigua de Italia, fundada en 1764. La pinacoteca contiene una de las más destacadas colecciones del arte italiano. Aquí se encuentra instalada la Academia de Bellas Artes. El astrónomo Giovanni Schiaparelli fue director de este observatorio desde 1864 hasta 1900, pero trabajaba en él desde su regreso a Italia en 1860 después de haber estado trabajando en otros observatorios europeos. Gracias a sus esfuerzos fue posible preservar un enorme patrimonio histórico: una biblioteca Antigua, un archivo histórico y una amplia colección de instrumentos científicos. De entre sus múltiples aportaciones a la astronomía la más conocida es la observación y detalle de los famosos canales en Marte que tantas hipótesis generó, observaciones y estudios que hizo desde ese observatorio.

El mapa de Marte publicado por Schiaparelli en 1888

                                        De Desconocido - Meyers Konversations-Lexikon (German encyclopaedia), 1888., Dominio                                                    público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=379243
«Más que verdaderos canales, de la forma para nosotros más familiar, debemos imaginar depresiones del suelo no muy profundas, extendiéndose en dirección rectilínea por miles de kilómetros, con un ancho de 100, 200 kilómetros o más. Ya he señalado una vez más que, de no existir lluvia en Marte, estos canales son probablemente el principal mecanismo mediante el cual el agua (y con él la vida orgánica) puede extenderse sobre la superficie seca del planeta.»
Giovanni Schiaparelli, La vita sul pianeta Marte, extracto del facículo N.° 11 - Año IV de la revista Naturaleza y Arte, mayo de 1895, cap. I

Descripción hecha por el mismo Schiaparelli en un extracto de un artículo. Debido a un fallo en la traducción de sus artículos se llegó a especular que estos canales eran de origen artificial y obra de ciertas formas de vida inteligente que habrían habitado en el planeta rojo. 
Precisamente días antes de esta visita, exactamente el 16 de Octubre de 2016, la sonda Schiaparelli enviada a Marte y bautizada en honor de este astrónomo, había tenido un desenlace fatal habiéndose estrellado contra la superficie del planeta por un fallo en la coordinación del movimiento de la sonda cuando se desplegó el paracaídas.

Los restos de Schiaparelli en la superficie de Marte vistos por la cámara HiRISE de la sonda MRO (ESA).
Imagen tomada del blog de Daniel Marín (@eurekablog) que indico al final del post. 

Otra de las bonitas sorpresas fue encontrarme al gran Leonardo en mitad de la plaza junto al maravilloso teatro de La Scala. Nuestros anfitriones nos quisieron llevar a tomar el mejor café de Milán :D, que se sirve en la cafetería junto al teatro. Y allí estaba el gran Leonardo Da Vinci junto a sus cuatro discípulos. Una obra que el escultor Pietro Magni tardó 13 años en terminar. Da VInci vivió 20 años en Milán y esta ciudad atesora muchas de las grandes obras del genio italiano. En Milán todos los caminos conducen a Leonardo Da Vinci...



No es sólo que en esta ciudad se encuentran grandes obras del pintor, escultor, artista en el más amplio sentido de la palabra, de inagotables recursos como su obra cumbre La Última Cena, sino que en la propia ciudad fue lienzo de sus obras de ingeniería. Los Navigli, o canales artificiales fueron trazados en el año 1172, pero el ingenio de Leonardo en el s. XV los hizo navegables desde la ciudad hasta los lagos alpinos y formaron parte del puerto fluvial de toda Italia en el s. XIX . Una zona que actualmente cobra vida para convertirse en un lugar de encuentro y de paseo lleno de terrazas y bares a los lados, o que invitan a su navegación mediante pequeñas embarcaciones, algunas de ellas preparadas como barcos-restaurantes. 



La noche antes ya habíamos disfrutado de un fantástico espectáculo dentro de ese templo internacional de la música, una noche inolvidable, porque estos amigos son unos enamorados de la música con una íntima vinculación con La Scala. 

Y para terminar este paseo cultural por la ciudad con otro apunte astronómico, llegamos hasta el Duomo, la catedral. Un edificio recubierto en su totalidad por mármol. Se trata de una de las iglesias góticas más grandes del mundo, la segunda para ser exactos porque la primera en el ranking lo ostenta nuestra catedral sevillana. Se empezó a construir en 1386 y no se finalizó hasta 1965, seis siglos después. Formada por 5 naves,  135 agujas coronan el edificio con el mismo número de estatuas de santos, 150 gárgolas se encargan de evacuar el agua de las lluvias, con una gran fachada de mármol que el mismísimo Napoleón Bonaparte en 1805 ordenó que se terminase porque la quería ver lista para su coronación prometiendo incluso que todos los gastos recaerían sobre las arcas francesas.




Detalle de La Madonnina



La Madonnina, escultura en cobre dorado de Carlo Pellicani representando a la Asunción con los brazos abiertos y la mirada al cielo implorando la bendición de Dios para la ciudad, y situada en la cima del chapitel mayor. 



Según la tradición ningún edificio de Milán podría superar la altura de la estatua, considerada un símbolo de la ciudad.



Formada por 5 naves,  135 agujas coronan el edificio con el mismo número de estatuas de santos, 150 gárgolas se encargan de evacuar el agua de las lluvias, con una gran fachada de mármol que el mismísimo Napoleón Bonaparte quiso ver terminada para su coronación.



San Bartolomé desollado, la macabra imagen del santo portando su propia piel a modo de estola.
De un realismo que asusta, realizada en 1562 por Marco D´Agrate
En el interior de la catedral nos encontramos con una línea dorada que recorre de forma transversal todas las naves. Se trata de una línea de cobre con los signos del zodiaco representados en unos azulejos. En una de las paredes de la catedral, exactamente en la pared sur, encima de una de las magníficas vidrieras existe un pequeño agujero (gnomon). Cuando llega el mediodía solar la luz penetra por el agujero y va iluminando los puntos del signo del zodiaco dependiendo de la época del año en la que nos encontremos. 


Detalle de alguno de los signos zodiacales representados a los largo de la meridiana.

Las meridianas se utilizaban para estudiar y seguir los movimientos del sol. En 1786 un grupo de astrónomos del Observatorio de Brera trazó en el suelo esta línea de metal con orientación N-S y colocó 12 azulejos con los signos del zodiaco. Estas marcas siguen un riguroso patrón, son los puntos que el sol recorre a lo largo del meridiano durante el año, de forma que permite medir de forma precisa la altura del sol según la época. 
En 1976 una comisión creada por arquitectos y astrónomos de Brera determinó que el error máximo en azimut en esta meridiana era de 7 mm con lo que la precisión en la determinación del mediodía local tan sólo tenía un error de 1 s. 

A esto me refería al principio con el trabajo de nuestros antepasados. Desarrollados gracias al esfuerzo infinito de grandes mentes que disponían de muchos menos recursos que las nuestras en la actualidad, pero tenían lo principal: la curiosidad y el afán por conocer más de lo que estaba a simple vista.

Después de esta incursión que he hecho por mi memoria fotográfica me han entrado ganas de volver a Milán, de visitar todo con ojos nuevos y con más conocimiento, y volver a aprovecharme de la amistad de estos amigos generosos que nos ofrecieron su casa y su tiempo. Valga este humilde repaso para agradecer su regalo, y para lanzar mi deseo como uno más entre miles, de que volvamos a poder disfrutar juntos de todo lo que tenemos a nuestro alrededor. 

Maravillosa Milán, donde no todo es moda, ciudad cargada de historia y ciencia, donde incluso puedes encontrarte al mismísimo Mozart paseando por sus calles...




Hoy me despido con mi yo de 2016 y el abrazo de mis amigas delante de ese planetario.

Seguid cuidándoos mucho, nos seguimos leyendo... 

Un abrazo, 

Alicia







Para saber más:









domingo, 12 de abril de 2020

Yo no te pido la luna...o sí.

Metidos como estamos de lleno en este desconocido estado de confinamiento, intentamos sacar partido a todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Intentamos terminar cosas que normalmente el ajetreo de la vida laboral no nos permitía, sacar uso y provecho a lo cotidiano, mirar con ojos nuevos quizá objetos o situaciones comunes. Intentando además ser fuertes, por nosotros mismos, por los que conviven con nosotros, por esos que por condiciones, por edad o por cualquier otro motivo no pueden hacerse cargo de regular sus propias emociones.

Parece mentira que entre tanto afán de rellenar nuestro tiempo para que no nos inunde el pánico mental y no perdamos los papeles ni la chaveta, al final nos estamos creando un estrés por no ser capaces de llegar a todo lo que nos proponen, lo que nos ofrecen, lo que tenemos pendiente y nos hemos propuesto terminar y lo que debemos hacer en el día a día.

En medio de todo esto al final volvemos a estar metidos en una vorágine, volvemos a encontrarnos faltos de tiempo y estresados. Porque con la mayoría de gente con la que hablo coincide en decirme que está ahora más liada que antes. Y encima además ahora estamos preocupados. Por nuestros mayores, por nuestro futuro, por si será posible que todo nuestro mundo que quedó de repente paralizado pueda volver un día  a la normalidad, y aquel desordenado orden que antes nos parecía insignificante o insuficiente pueda ser por fin retomado.

Entre todo esto también intentamos, en la medida de lo posible, no perder nuestro pequeño tiempo de relax, aquel que antes ocupábamos en nuestras aficiones. Algo complicado cuando esa afición conllevaba desplazamientos, uso de equipos o instalaciones que no tenemos en nuestro domicilio normalmente.

Así que yo sigo mirando hacia arriba, sigo buscando en una de mis aficiones mi escapada de esta irrealidad, un cielo que ahora tengo limitado por el hueco que me dejan una terraza y unas ventanas (y menos mal).
En estos días la luna atraviesa ese cielo, me ha acompañado estas noches pasadas y lo hará aún en las próximas. No he tenido la suerte de tener visible el paseo de Venus por la Pléyades, algo que no se volverá a dar hasta dentro de ocho años, pero tengo la suerte de haber disfrutado de muchas de las instantáneas conseguidas por mis compañeros de afición, como las de Jose Mª Fernández aquí

http://cielosdeosuna.blogspot.com/2020/04/y-venus-cruzo.html

o las de Ana Moya o Tiempo de Estrellas cuyos enlaces a sus redes incluyo aquí

https://twitter.com/anam2fernandez/status/1246200618387148801?s=20

https://twitter.com/TiempoEstrellas/status/1246210066920943618?s=20


A mí el cielo me deja otras vistas, como las de disfrutar de otros tres planetas en las horas previas al amanecer. Pero eso es otra historia...

Lo que me trae hasta aquí, además de mis primeras divagaciones mentales iniciales, es poner en orden algunas cosas sobre la luna. Esa fiel compañera que nos escolta siempre, y que es objeto de veneración de poetas, enamorados, curiosos, soñadores, divagadores, incrédulos, conspiranoicos y anticonspiranoicos, y creo que todo humano sobre el planeta en alguno u otro momento. Ese cuerpo tan presente, y quizá para los astrónomos aficionados tan olvidado, ya que parece que nos gusta centrarnos más en conseguir sacar las nebulosas más tenues y lejanas que echarle tiempo a algo que tenemos tan cercano y al alcance de pequeños aparatos, y seguro que al que más de un compañero ha vuelto en estos días.

La luna es el objeto por el que todos empezamos a fijarnos en el cielo pero sólo unos pocos le siguen dedicando después el tiempo suficiente como para conocerla a fondo. Y además, encima después se convierte en nuestro enemigo porque lo que los aficionados a la astronomía buscamos son las noches de luna nueva, esas noches sin luna donde poder sacar todo el jugo posible a la oscuridad del cielo. Así que normalmente huímos de la contaminación lumínica de los núcleos urbanos, pero también nos provoca contaminación la luz de la luna.

La luna sólo nos ofrece una cara visible, pero ¡qué cara! Debido al movimiento de libración podemos llegar a observar hasta el 59% de su superficie, pero nada más, porque los movimientos de rotación y traslación lunar tienen el mismo periodo, por lo que la luna tarda lo mismo en dar una vuelta sobre sí misma que alrededor nuestra.
En estas pasadas noches y hasta la llegada del plenilunio he estado fotografiando el aspecto de nuestro satélite.
El terminador es la línea que delimita el día y la noche lunar. Debido al ángulo con el que la luz solar incide sobre la superficie se producen sombras que definen las formas y las hacen visibles. La observación de la luna se va haciendo atendiendo al avance del terminador a través de la superficie, porque cuando la luna está totalmente llena además de que es muy difícil observarla debido a la gran luminosidad que tiene, los accidentes aparecen planos y sin relieve. Las luces y sombras de la luz del sol hacen emerger los cráteres, las laderas, las líneas que nos proporcionan los detalles del terreno.

He hecho una composición con las imágenes que he ido tomando estos días, desde una luna con una edad de 9 días, pasado el cuarto creciente, hasta la luna llena.


Cada día la luna nos presenta un nuevo paisaje, nos hace visibles nuevos accidentes gracias a ese juego de luces y sombras.

A efectos de observación podría parecer que los días que se nos presentan por delante son los menos llamativos en cuanto a accidentes que disfrutar, pero no es del todo así.  No soy una gran conocedora de la luna, pero vamos a darnos un pequeño paseo por lo que he sido capaz de ver con la ayuda de un objetivo fotográfico de 600 mm.






En los primeros días tenía una luna de día, la luna estaba saliendo del horizonte a las 14:20 h, UTC + 2 en el día 9 (la imagen está tomada a las 20:00 h, que es lo que tengo visible desde mi casa).
Y en los días sucesivos irá saliendo entre 50 y 60' más tarde y además irá desplazando hacia el sur un poco el punto de salida. Lo que llama la atención a simple vista es el gigantesco cráter Copérnico en todo el centro del hemisferio, aunque ya ha pasado por ahí el terminador y seguro que unas horas antes ofreció una magnífica vista de sus laderas y sus contraluces. A lo largo de esta línea tenemos tres cráteres visibles, Plato al sur, Copérnico en el centro y Bullialdus, en el centro de Mare Nubium.

Son magníficos y sugerentes los nombres que se han ido colocando a estas zonas oscuras situadas entre elevaciones del terreno y que visualmente se asemejaban a los mares terrestres, ayudan a que nuestra imaginación aún vuele más allá, Mar de las nubes (Nubium) o de las lluvias (Imbrium) y justo debajo de ellos el gran Oceáno de las Tormentas (Procellarium), no podía ser de otro modo,  que se irá dejando ver un poquito más noche tras noche a partir del 10ª día. Un extenso terreno que "sólo" tiene una extensión de
  1 692 000 km2 y que fue el escenario elegido para la bajada del Apolo XII. En realidad los mares lunares no son más que grandes extensiones llanas recubiertas de lavas basálticas.
En esta décima noche de lunación aparece a la vista una de las formaciones más bellas, la Dama, la doncella de la luna. Cuando la luz incide sobre los montes que encierran el Mare Imbrium nos aparece de forma mágica la figura de una mujer con el cabello al viento, Sinus Iridium, la bahía del arco iris y la elevación de los montes Heráclides son los que generan esta singular forma.


A partir del día 11 podemos observar también el Mare Humorum, mar de la humedad. En sus límites el curioso cráter Gassendi que junto con el pequeño cráter Gassendi A,  situado en los mismos límites del principal forman una curiosa figura llamada la perla de la luna.

Siempre desde mis modestos medios, esto lo que poco a poco nos va enseñando la superficie lunar. Teniendo en cuenta que cada día sale unos 60 minutos más tarde y que el tiempo para su  observación se va adentrando día a día en la noche.


Si en lugar de un pequeño tubo de 600 mm utilizamos un telescopio, aunque sea de pequeña abertura y vamos jugando con oculares de distinto aumento, nos asombraremos con todo lo que somos capaces de observar.  Incluso con unos prismáticos sobre un trípode Y lo podemos hacer desde casa, en pequeños ratos cada noche.


Y ya rozando la luna llena las sombras nos desvelan el oscuro cráter Grimaldi situado en la zona más occidental. Casi ha perdido ya su interés porque aunque nos fascina la luna llena de forma visual en los cielos nocturnos, a la hora de realizar una observación rigurosa es demasiado difícil. Demasiado luminosa.


Y llegó la superluna, la tan festejada y anunciada luna en el perigeo, la distancia mínima a la Tierra y la luna llena más grande de este 2020


Luna de Nisán, de Pascua, la luna llena de primavera que marca la Semana Santa en nuestro calendario. La luna llena que no salió rosa, ni salió igual que ninguna otra noche, o sí, porque ajena a todo lo que nos pasa por aquí abajo por ahí arriba todo sigue igual, los mismos ciclos se suceden haciendo normales estos días extraños.

Mientras tanto seguid cuidándoos mucho.

Un abrazo,

Alicia





Para saber más:

"Guía del Firmamento" Jose Luis Comellas RIALP 9ª Ed.
https://www.hidden-nature.com/una-historia-selenologica/
https://bitacoradegalileo.wordpress.com/category/luna/
https://twitter.com/ElbesoenlaLuna/status/1247432859553542144
https://www.ungeologoenapuros.es/2014/10/el-origen-de-oceanus-procellarum-en-la-luna-no-fue-un-gran-impacto/
https://www.astronomadas.com/todo-astronom%C3%ADa/2016-actividades/20161209-doncella-de-la-luna/

lunes, 23 de marzo de 2020

Mirando el vaso medio lleno...

Tras más de una semana de confinamiento, las noticias no son alentadoras y parece que, tal y como muchos nos temíamos, esto se prolongará más de lo deseado. Dejando aparte la incertidumbre económica que luego nos pasará factura, otro de los problemas que parece que existe ahora es llenar los segundos del día que a muchos parece que se les hacen eternos.
Mirando hacia dentro me considero con suerte, tengo tanto que me gusta hacer, tantos proyectos pendientes de terminar y tantos a punto de empezar, libros que se me acumulaban sin terminar o sin empezar, que pienso que necesitaría mucho tiempo de confinamiento para poder terminarlo todo y ponerme al día. Pero no, no es lo mismo decidir aislarse para trabajar con un propósito trazado que verse obligado a prescindir del contacto con los amigos, con las personas a las que queremos, obligados a dejar de lado ese trato cercano que tanto beneficio hace a nuestra salud mental. Prescindir de los ratos de ocio compartido, de socializar, es muy duro porque somos seres sociales por naturaleza, ... unos más que otros, es verdad. :)

Me siento privilegiada ahora y me vienen a la cabeza todas las veces que alguna vez alguien me dijo: ¡es que te gustan muchas cosas!, jajaja bendita mente inquieta.

La cuestión es que hasta ahora no me ha dado tiempo a sentirme aburrida o agobiada, salvo cuando considero la situación de poner tener contacto con los míos, familiares y amigos que son los que hacen la vida importante. Entre el trabajo, organizarse, cambiar la mente y las cosas para adaptarse a hacerlo todo desde el mismo sitio, atender a la familia, realmente tan sólo es como si llevara pocos días de confinamiento.

Pero el sitio de mi recreo como decía Antonio Vega, para mí es mi terraza, mis ventanas. Mi paraíso en el confinamiento. Ahora ya no puedo usar la azotea, por lo que todo queda reducido a lo que tengo en un entorno limitado de cielo. He de reconocer también de que a pesar de vivir en zona urbana, vivo en zona un poco retirada del centro de la ciudad, lo que me da el privilegio de tener cielo visible, árboles cerca y un poco de espacio para respirar y oír algo distinto de lo que es el movimiento humano.

En las primeras tardes hice una primera prueba con un time lapse, el cielo no tiene demasiado cambio pero quería ver cómo colocar la cámara, el tiempo entre tomas, la velocidad en la elaboración del vídeo. El resultado fue algo así, usando 720 imágenes, tomadas directamente en jpg para no cargar demasiado la tarjeta y facilitar el trabajo de edición posterior con el programa Da Vinci Resolve 15



Para el montaje del audio me serví de los bancos de música de YouTube.

Otro día me decidí a espiar a mis vecinos, e intenté pillarlos infraganti por el placer de probar lo que me daba de sí el 600 mm, y la verdad... el resultado fue muy satisfactorio, fui descubriendo rutinas que desconocía y hasta alguna sorpresa sobre individuos de los que no tenía constancia de su existencia... He aquí los resultados,









Después llegó la lluvia, y aunque eso parecía que iba a ensombrecer aún más nuestros corazones, a mí me sirvió para probar la alta velocidad y mojarme un poco pillando gotas. Un ejercicio muy divertido y creativo. Fotos a 1/640 para darle un poco de juego a mi Sigma 35 1.4 art que tiene poco rodaje todavía.






Y como siempre después de la tormenta, vino la calma y los colores del arco iris nos sacaron nuevas sonrisas.



Por la noche hubo un paso de la ISS visible desde nuestras latitudes, algo que te hace pensar en qué andarán comentando los astronautas allí confinados durante meses en cómo nos estamos tomando las cosas aquí abajo. Ellos sí que saben utilizar su tiempo en algo útil. Así se vio desde mi casa, de nuevo mi terraza tuvo una situación privilegiada y me dejó ilusionarme al ver el puntito de luz brillante navegando por el cielo, como siempre, como tantas otras veces, como si no pasara nada...




Ayer volví a dejar colocada la cámara toda la tarde y monté otro time lapse, en este caso con más suerte porque el cielo anda revuelto estos días, y lo que normalmente me resultaría frustrante porque estamos de lleno metidos en luna nueva, se vuelve ahora entretenimiento observando el cielo de forma diferente. Aunque no se puede evitar pensar en cómo va a quedarse el cielo tras esa lluvia y con la bajada de la contaminación (hay que imaginar emoticono con estrellitas en los ojos).
Es hipnotizante ser testigo de cómo se forman los cúmulos, un borboteo de vapor de agua condensado que se mueve sin parar, haciéndose visible y desapareciendo al segundo siguiente. Es un sistema vivo y cambiante sin descanso. Aquí enlace al resultado


En fin, variedad de cosas que pueden hacerse desde casa para, por lo menos, sentir que seguimos en contacto con el mundo y que seguimos activos, y lo más importante, aprovechar los recursos de que cada uno dispone. Y sólo es un botón de muestra, además de eso tengo lecturas que he terminado, otras que tengo a medias y otras pendientes de empezar. tengo teletrabajo, familia, proyecto de estudio, mejoras pendientes en el equipo astronómico... 
Debido a mi situación familiar poco sirvo de ayuda al prójimo salvo echar una mano a las vecinas que no pueden desplazarse a comprar y poco más :(, pero contribuyo con algo fundamental, ME QUEDO EN CASA, por mí, por los míos, por los que no conozco y por ser una gota más en este vaso que debe sumar con la ayuda de todos cada día. 

Porque vendrán tiempos mejores y todos los habremos hecho posible juntos desde la distancia.

Un abrazo, 


Alicia







domingo, 15 de marzo de 2020

Osa mayor, galaxias M81 y M82

Las galaxias de Bode (M81) y la del Cigarro (M82) conforman una pareja de galaxias situadas en la constelación de la Osa Mayor. Dos galaxias entrelazadas de forma gravitatoria que ejercen influencia la una sobre la otra. Situadas a 150000 años luz entre ellas, están entre sí mucho más próximas que nuestra Vía Láctea con Andrómeda.
Mientras que a M81 la podemos observar como una galaxia espiral de dimensiones similares a la nuestra, M82 se nos presenta de lado, dejándonos admirar el núcleo activo que presenta y el chorro de materia que proyecta hacia el exterior. Esta última alberga en su interior unos 200 cúmulos supermasivos de estrellas jóvenes con un acelerado ritmo de formación estelar. Protagonizan un baile cósmico desde hace 1000 millones de años y en otro intervalo de tiempo similar acabarán siendo un sola galaxia.
Están situadas en la constelación de la Osa Mayor, pero al ser una zona pobre en estrellas brillantes es más complicado localizarlas y a simple vista como no sean cielos muy oscuros, difícil. La forma de hacerlo es a través de un camino de estrella en estrella.




Aunque la Osa Mayor sea visible durante todo el año, hay meses en los que está demasiado cerca del horizonte a primeras horas de la noche, por lo que los mejores meses para disfrutar de estas galaxias son los de primavera y finales del verano cuando la osa mayor se encuentra a una altura considerable para poder ser cómoda su observación.

Hace tiempo, en una de las veces que cargué con todo el equipo hasta la azotea para hacer pruebas intenté ver si podía sacarlas desde núcleo urbano. El problema está en la contaminación lumínica, apenas haciendo tomas de 30s el cielo lo que sale es algo así, un cielo rojizo y sucio donde es muy difícil distinguir algo. Y si le daba más tiempo se me quemaba la imagen. Aún así forzando el estirado se aprecian. Sin embargo en una zona de cielo oscuro se puede alargar el tiempo de disparo como se aprecia en las siguientes tomas, una hecha desde núcleo urbano y otra hecha desde los magníficos cielos oscuros de la sierra norte sevillana.


Canon Eos 30D 30"
Atik Horizon 180" -10º
Es verdad que esta segunda imagen lleva más tiempo de exposición pero es que desde la ciudad es complicado alargar el tiempo de las tomas. Tengo un filtro anticontaminación lumínica (UHC) pero no lo he usado demasiado, suelo disparar en el campo.

Llevo casi un año con problemas en las tomas porque estoy obteniendo unos patrones de ruido en el fondo de las imágenes que me tienen algo bloqueada. Primero fueron como una trama en el fondo de las nebulosas y ahora parece que noto que se concreta en forma de bandas. El caso es que ando intentando eliminar posibles fuentes de ese ruido. En principio pensé que podía ser algo de tipo electrónico provocado por el cableado o por algo derivado de alguno de los intermediarios del equipo, cables que van a las baterías, inversor de corriente para alimentar el portátil... Múltiples posibilidades derivadas de las múltiples partes de las que constan nuestros equipos de astrofotografía. La última posibilidad que he valorado ha sido que en el apilado de las tomas pueda hacer alguna variante para hacer desaparecer ese ruido, así que después de mucho trastear he conseguido sacar algo de todo lo que me traje del campo la última salida a finales de Febrero. 



Se trata de la suma de  20xL 180" bin1 -10º
                                    20xR 90" bin2 -10º
                                    20xG 90" bin2 -10º
                                    17xB 90" bin2 -10º

Mis conclusiones: 
  • Parece que se corrige bastante ese ruido cambiando los parámetros de apilado y haciéndolo con DSS mejor porque no confunde el ruido con estrellas y no los suma.
  • Es un campo increíble que se merece mayor tiempo de exposición y dedicarle más trabajo, porque observo poco detalle.

He hecho con Pixinsight una resolución del campo porque no lo había hecho nunca y tenía interés en saber lo que tenía en la imagen. Y ha quedado de esta forma


Mi equipo: Skywatcher ED80 Gold
                   NEQ6 Pro
                   Atik Horizon Monocromo
                   Filtros Baader 2"
                   Rueda portafiltros Starlight Xpres
                   Sistema de guiado lunático EZG60
                   Cámara guía QHY5
                   Captura APT
                   Apilado DeepSkyStacker
                   Procesado Pixinsight y Photosop


Fuentes: 

Guía del firmamento.  Jose Luis Comellas 8ª ed. 2013 Ed RIALP